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La Organización Mundial de la Salud califica de epidemia global al estrés, situando el laboral como el principal problema de salud para los trabajadores

El estrés es una enfermedad que cada día padecen más personas. El origen parte de las exigencias del trabajo y la presión por los objetivos o las largas jornadas laborales.

En sí mismo, el estrés no es un factor preocupante, es un recurso necesario de nuestro cuerpo que permite que nos adaptemos a momentos en los que necesitamos una respuesta rápida. El problema surge cuando es un estado permanente: en ese momento no sólo afecta a nuestra salud mental generando depresión y afectado a órganos importantes como el aparato cardiovascular. Cuando estamos estresados nuestro cuerpo produce hormonas asociadas a la respuesta ante un peligro, como son el cortisol y la adrenalina. Estas hormonas incrementan la presión arterial, lo que puede acabar produciendo, por ejemplo, rigidez y estrechamiento de las arterias.

 

¿Cómo podemos minimizar el estrés?

  • El ejercicio, practicado de forma regular, es una de las mejores terapias para combatir el estrés: el running, las rutas en bicicleta o la natación son algunas las actividades más recomendadas. 
  • Hacer cinco comidas al día, incluir alimentos saludables, y reducir la ingesta de alcohol
  • Es recomendable mantener un patrón de sueño estable, ya que la ausencia de una rutina de sueño puede derivar en problemas como la falta de concentración o la fatiga, que aumentan las posibilidades de sufrir estrés. 
  • El cerebro necesita descansar de la actividad del día a día. Tomándonos un tiempo para descansar de la jornada laboral, evitamos el cansancio psicológico, minimizando las posibilidades de sufrir estrés. 

    Fuente: https://www.riesgozero.info/areas-de-especialidad/ergonomia-y-psicosociologia/estres/como-el-estres-prolongado-afecta-al-organismo/